Cambio climático: el reto y la promesa para las
empresas[1]
·
Paul Polman, consejero
delegado de Unilever, presidente del Consejo Empresarial Mundial para el
Desarrollo Sostenible y comisionado de la Comisión Mundial para la Economía y
el Clima
·
Christiana Figueres,
secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio
Climático
El clima
salvaje que se observa actualmente en todo el mundo, desde el verano más
caliente de Australia hasta el invierno más lluvioso de Gran Bretaña, está
vislumbrando algunas de las serias consecuencias a las que nos enfrentamos
todos: un cambio climático sin control. Las consecuencias sin precedentes son
una llamada de atención para todos.
Afortunadamente
también hay un estado de alerta en las juntas directivas y asociaciones
empresariales. De hecho algo extraordinario está sucediendo en 2014 que está
sembrando una respuesta más amplia a la realidad y que trae de la mano un
significativo y más importante acuerdo sobre el clima en París 2015.
Del mismo
modo que la evidencia dibuja un panorama sombrío de un planeta más caliente,
más volátil, más líderes en todos los sectores están reconociendo la necesidad
de unirse para trabajar frente a los desafíos políticos que frenan el progreso.
Subyace
la idea de que el cambio climático no es sólo un grave riesgo para la
continuidad de las empresas, sino una oportunidad igualmente prodigiosa para
liderar el desarrollo de una nueva economía baja en carbono. El programa de
Acción de Desarrollo Sostenible 2020 del Consejo Empresarial Mundial es un
ejemplo de ello. Habrá pronto un conjunto de soluciones de negocio escalables
para los retos climáticos y de desarrollo.
La
formación de la B-Team es otro buen ejemplo: su visión de un mundo en el que el
objetivo de la empresa es ser una fuerza motriz para el beneficio social,
ambiental y económico pone a muchos negocios un paso por delante para liderar
el cambio. Es un cambio en la forma de entender la empresa que no ha llegado en
el momento justo.
La ONU
estima que las pérdidas económicas causadas por desastres naturales desde el
año 2000 son aproximadamente de 2,5 billones de dólares, al menos un 50% mayor
que las estimaciones internacionales anteriores. Scientific American informó
recientemente que las inundaciones podrían costar a las ciudades del mundo un
billón de dólares al año hasta el 2050.
Cualquier
persona que quiera hacer negocios durante los próximos años y décadas necesita
comprometerse ahora con las políticas y directivas. Desde el punto de vista
político depende mucho de la coreografía de las reuniones clave en el período
previo a la COP21 de París en 2015, pero no menos importante es la Cumbre del
Clima en Nueva York del Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, en
septiembre próximo. Pero casi todo depende de la medida en que los líderes de
todos los sectores se sientan capaces de liderar.
Es por
ello que le invitamos a la Comisión Mundial sobre la Economía y el Clima,
dirigida por el ex presidente de México, Felipe Calderón. Se examinará cómo las
naciones, las ciudades y las empresas pueden lograr sus objetivos económicos y
sociales básicos, mientras que simultáneamente reducen el riesgo de un cambio
climático peligroso.
Entonces,
¿qué acción deben emprender los directivos de las empresas individual y colectivamente?
En primer
lugar, la honestidad. En estos momentos estamos en el camino hacia el cambio
climático devastador que será catastrófico para muchos sectores y muchas
economías, por no hablar de millones, si no miles de millones de personas en
todo el mundo.
En
segundo lugar, poner nuestras propias casas en orden y cuando tenga sentido
económico y ambiental: el análisis de la UK Carbon Trust de medidas de
eficiencia energética identificadas en más de 2000 organizaciones mostró una
tasa interna de retorno promedio de más del 40%, que se compara muy
favorablemente con el 10-15% del retorno de las inversión empresarial
"típico". Beneficios aún mayores podrían obtenerse mirando hacia
afuera, encima y debajo de las cadenas de suministro trabajando con proveedores,
clientes y consumidores para replantear los sistemas. A su vez esto ofrece la
posibilidad de inclinar los sectores económicos hacia una senda más sostenible,
reducir el riesgo e incrementar los beneficios. La labor del Foro de Bienes de
Consumo para abordar la deforestación y las emisiones procedentes de la
refrigeración es un ejemplo de una acción audaz. La revolución en el
abastecimiento sostenible con asociaciones tales como New Vision for
Agriculture es otra.
En tercer
lugar, el trabajo en colaboración con los líderes políticos: todavía hay
intereses creados en la vieja economía que les dicen que es demasiado difícil,
demasiado caro, o que no es el momento adecuado. Nada de esto es cierto. De
hecho, es demasiado difícil y demasiado caro NO actuar, y más que nunca, el
momento de hacerlo es ahora. Estamos en una época de cambios sin precedentes,
donde las empresas y los consumidores se enfrentan a riesgos impredecibles: las
cadenas de suministro se basan en recursos volátiles, tanto en el precio como
en la oferta.
Tomemos
por ejemplo el caso de una planta de procesamiento de carne de vacuno en Texas,
que cerró el año pasado, porque simplemente no había suficiente agua en la
región para mantener viva la industria ganadera - 2.300 empleos o el 10% de la
población de la ciudad y 55 millones de dólares en sueldos fueron eliminados de
golpe.
La
ciencia del IPCC nos hablará durante todo el año 2014 cada vez con mayor
claridad y preocupación acerca de un mundo al que estamos dando forma por
nosotros mismos, aquí, ahora y en la próxima generación.
La buena
noticia es que muchos sectores de la sociedad, incluidas las empresas no sólo
están escuchando, sino que están actuando de manera que pueden contribuir con
éxito en París 2015, para ser siete mil millones de personas, llegando a más de
nueve mil millones en 2050.
En el
pasado, las cumbres del clima han estado a la altura, ya que se pidió a los
líderes hacer sacrificios en nombre de un bien común. Hoy la propuesta de valor
es dramáticamente diferente.
Hoy sólo le pedimos a todos los líderes reconocer los cambios que se deben hacer por lo que son: el principio del fin de la era de alto contenido de carbono y el nacimiento de un nuevo tipo de economía. Una economía en la que las nuevas empresas que, con visión de futuro y a partir de la experiencia del pasado, se unan para dar paso a un nuevo paisaje industrial sostenible y un futuro mejor para todos.
Hoy sólo le pedimos a todos los líderes reconocer los cambios que se deben hacer por lo que son: el principio del fin de la era de alto contenido de carbono y el nacimiento de un nuevo tipo de economía. Una economía en la que las nuevas empresas que, con visión de futuro y a partir de la experiencia del pasado, se unan para dar paso a un nuevo paisaje industrial sostenible y un futuro mejor para todos.
Cada uno
de ustedes al leer esto tiene un papel único que desempeñar para hacerlo una
realidad. Ya sea a través de acciones de liderazgo empresarial, de coraje
político o simplemente difundir el mensaje de que el momento de actuar es
ahora. Le instamos a que dé un paso adelante y juegue su papel en el cambio del
curso de la historia.
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